domingo, 13 de noviembre de 2011

INÉDITAS: GILDEMEISTER


El 17 de julio del año pasado falleció Eduardo Gildemeister, cantautor católico a quien conocí personalmente. Si bien nuestros caminos se cruzaron en varias ocasiones y su manera de hacer música tuvo una influencia decisiva en mi manera de componer canciones –cosa que le agradezco enormemente–, nunca llegamos a cultivar una amistad cercana, aunque en algunas ocasiones durante la década de los '80 nos encontramos en el escenario, cuando a Takillakkta le tocaba presentarse en la misma ocasión que él.

Si bien padecía ya desde hace algún tiempo de una extraña enfermedad, su muerte fue imprevista y me causó una profunda impresión. Guardo de él un recuerdo como de un hombre bueno, de mirada sincera y soñadora, de carácter sencillo y conciencia recta. Tenía un profundo mundo interior que plasmó en sus canciones. Si bien estaba afiliado al Sodalicio de Vida Cristiana, nunca dejó que el lenguaje estereotipado ni los clichés musicales presentes en las canciones surgidas en el seno de esa institución conservadora católica influenciaran las letras de sus canciones ni su estilo musical. La sustancia de sus canciones provenía de su propia experiencia de vida, abierta a los detalles humanos de los acontecimientos cotidianos, y fue ajena a cualquier contenido ideológico.

Recientemente ha aparecido en la web una página dedicada a él, promocionando un compilatorio en CD de sus producciones musicales (ver AQUÍ). Esta página de homenaje, si bien le hace justicia y ofrece la posibilidad de poder contar por fin con el grueso de sus producciones en formato digital, también deja algunas preguntas abiertas.

Si se menciona decenas de composiciones inéditas que dejó –cuyas melodías constituyan probablemente un secreto que se llevó consigo a la tumba–, ¿por qué estos temas no encontraron difusión cuando él estaba todavía en vida? ¿Por qué el Instituto Cultural Teatral y Social (ICTYS), una entidad fachada del Sodalicio, dedicada entre otras cosas a la difusión de CDs musicales de contenido cristiano, no hizo los esfuerzos necesarios para hacer conocidas estas canciones? Si bien en los '80 ICTYS publicó en cassettes algunas de las pocas producciones de Gildemeister, ¿porque no fueron publicadas posteriormente en CD cuando el cantautor todavía estaba en vida, como sí se hizo con los cuatro primeros cassettes de Takillakkta, además de publicar CDs como la Misa Andina de Takillakkta, Señor, escucha mi oración de Canto Nuevo y Es el Señor de Duc in Altum –por mencionar algunos–, integrados mayormente por canciones mediocres, a las cuales se les dio preferencia por encima de lo que Gildemeister pudiera ofrecer? De hecho, la única producción en CD de Gildemeister fue lanzada en el año 2001 por Industrias Eléctricas y Musicales Peruanas S.A. (IEMPSA) y no por ICTYS.

Pocos días después de su muerte me vino la inspiración para componerle una canción de homenaje, expresando lo que significó para mí su breve paso por la vida, para mí que también compongo canciones nacidas de las huellas que imprime la vida en mi experiencia personal, a la vez que busco el tiempo necesario para grabarlas artesanalmente a fin de que no sean arrolladas por el tren del olvido. Y ahora que se ha ido alguien de mi generación, el querido Lalo, siento que la muerte toca a la puerta para acompañar con su oscuro aliento los pasos que me quedan por recorrer en esta vida. 

Mientras tanto, espero que a quienes me lean les guste esta canción, que tiene la intención de preservar del olvido la figura de un cantautor y maestro de profunda y sencilla humanidad, grande por encima de cualquier adscripción institucional e incluso pese a ella –diría yo–.

Si quieres descargar una demo de la canción, haz click AQUÍ.


GILDEMEISTER

yo qué sé
por qué el árbol se muere de pie
y el cantor tiene que padecer y caer
y dejar una estela fugaz en la sal
que amortaja la mar

yo qué sé
por qué sigo viviendo y no él
por qué sigo cantando en la piel del ayer
madurando recuerdos de cal y de arena
en mi soledad

sólo sé
que no hay cartas para el coronel
capitán que se hundió en su bajel
y aún me duele
y me cuesta entender

dónde vuelan sus manos aladas
dónde trinan sus cuerdas calladas
dónde está su mirada
dónde su voz

donde juega sus fichas marcadas
el destino que me sabe a nada
dónde está su calzada

que quiero andar
y caminar
y luchar por la verdad
codo a codo trabajar
ser heraldo de la paz
como Eduardo en su cantar

yo qué sé
por qué el cielo parece al revés
cuando el ángel cosecha la mies y tal vez
sea sólo su muerte anunciada que yerra
de hora y lugar

yo qué sé
por qué al fin tuvo que suceder
ni siquiera era tarde en su sien y se fue
a poblar con su ausencia cansada las calles
de otra ciudad

sólo sé
que el amigo del amanecer
no verá a sus retoños crecer
y eso duele
y cuesta entender

dónde sueña su gesta encantada
dónde canta el amor a su amada
dónde está su guitarra
dónde su adiós

dónde hilvana su ultima historia
dónde araña el dintel de la gloria
dónde está su memoria

que quiero andar
y caminar
y luchar por la verdad
codo a codo trabajar
ser heraldo de la paz
como Eduardo en su cantar

Licencia Creative Commons
Esta obra de Martin Scheuch está bajo una licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

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